Para usted, mi lector:

"Y los ángeles etéreos rehuyeron a sus hermanos abismales y con hipócrita agonía arrancaron sus extremidades anadeantes y consumieron sus esperanzas de llegar algún día al lugar del que fueron echados como despojo divino. Lo bueno es que, aún en el fondo, pueden haber momentos plácidos."

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Jugar a ser



Había una vez una rama que quería ser árbol, pero sabía que su sendero al éter había sido interrumpido ya. Así que se resignó abúlicamente a su cínico estado, reposando en espera del quiebre perfecto.

Un día un pequeño ser apareció frente a la pequeña rama, uno de esos retoños humanos que llaman niños, y deambuló sin ton ni son en círculos decadentes e inocentes.

El niño corría, aullando y saltando divertido, jugaba a ser héroe, con la alegría en los pasos y en sus andanzas en pro de la salvación del mundo, terminó frente a su primera prueba de fuerza. Se arrodilló frente a la pequeña rama, la levantó con sus pequeñas manos y luego la clavó un poco en la tierra y dijo, como saludo y despedida:

“Ahora puedes jugar a ser árbol.”


Lunes 25 de mayo de 2009. Costelo Landró.
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