jueves 7 de enero de 2010

Mientras leía


Mientras leía “El Lobo Estepario” se dio cuenta de que, como Henry, él también era un solitario lobo de la estepa, luchando con el insignificante atisbo de educación y sentido común que lo hacían a la vez un hombre. Que era dos entes: un lobo, representante de todo lo salvaje, violento y profano y un hombre, representante de todo lo digno, intelectual y puro.

Siguió leyendo y aprendió, a través de Henry y su ingenuidad, la ingenuidad propia al simplificar su ego en una idea tan primitiva como la duplicidad. Que no era un lobo y un hombre, sino más que eso: era mil almas de mil bestias, de mil seres, todos dentro de sí, incatalogados e incatalogables.

Su vida cambió para siempre, pues descubrió un poco más de la profunda alma del hombre, del lobo o del avestruz, y sobre todo, de su propia alma que tanto desconocía. Luego abrió la tapa de un nuevo libro, pues cada vez que lo hacía, sin falta encontraba un poco más de sí en lo que leía.

Y su vida, gracias a esto, nunca era la misma. Su vida siempre cambiaba para siempre.

sábado 12 de diciembre de 2009

Lo cotidiano.


No conocía el por qué, pero todos los sábados, cuando el sol caía y se ocultaba nuevamente para dar vida a otras tierras lejanas y desconocidas que estaban sumerjidas en tinieblas ominosamente densas, del cielo caían diminutos diamantes que creaban un espectáculo impresionante cuando la luz anaranjada del alba atravesaba los prismáticos contornos de las gemas hasta que Apolo se perdía y el espectáculo acababa. Aún así, nadie parecía tomar en cuenta este evento, pues era cosa de todas las semanas, cotidiano, y por tanto ordinario. Los basureros, con máquinas bastante rústicas, recogían todas las piedrecillas para lanzarlas en algún hueco o sepultarlas donde no estorbaran. Nadie las veía como más que una impetuosa broma de la naturaleza, un imperioso designio de algo sobrehumano que parecía querer agujerar todos sus techos y sus cabezas.

Eran gemas muy preciosas, me dije, y pensé que en otras circunstancias, tal vez en otro mundo parecido a éste donde los diamantes no caigan del cielo con cronometrada sincronía, deben ser apreciados como míticas gemas y deseadas por todos sus seres, tan solo por la magia que produce la luz cuando atraviesa uno de sus pulidos lados y emerge por otro. Así como el carbón, tan opaco, es tesoro y prenda de todo habitante de esta tierra, el diamante, opuesto en todo sentido, pero compuestos del mismo elemento, debe ser algo maravilloso en alguna parte. Pero es cierto que aquello que se tiene en abundancia pasa desapercibido.

Me pregunto si en algún otro mundo el agua, tesoro de tesoros, será cotidiana, porque si hay alguno, me gustaría vivir allí.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Eres lo que lees.

lunes 2 de noviembre de 2009

En un mundo sin maldad.


Lo conocía desde hace mucho tiempo, como sucedía siempre en este mundo. Compartía con él innumerables actividades. Un día fui a la preciosa casa de él, en lo profundo del bosque. El trayecto era difícil, pero en este mundo eso no importaba. Lo desconocido no parecía terrible donde nadie esconde nada.

Al llegar, compartimos unos juegos. La suerte estaba de mi lado y vencí de maneras casi sospechosas, pero juro no haber hecho trampas (mucho menos sabiendo en qué clase de mundo vivimos, donde la palabra trampa sólo se utiliza para los horribles artilugios con los que se capturan las fieras) aunque mi amigo parecío alterarse. Sacó cada uno de los juegos que poseía de sus empaques y los lanzó precipidamente al suelo, preparando cada uno para una revancha vengativa, cada vez más personal. Incluso intentó ganar retándome en juegos de los que yo no tenía conocimiento, con resultados arbitrarios.

Cenamos algo delicioso preparado por su amable madre, esa que se parecía tanto a la mía. Su padre también nos acompañó. Luego de la cena debía marcharme.

Tenía que volver a casa solo, a través del espeso bosque. Sabía que no tenía de qué preocuparse, Nadie tenía por qué. Nisiquiera cuando escuché el eco de unas pisadas suaves que parecían seguirme. Sabía que todo estaba bien.

Caminé alegremente en las sombras...
Nunca llegué a casa.

FIN DE LA ENCUESTA.

La victoria de Samotracia


¿Quieres vivir en un mundo justo, donde podamos estar orgullosos de la humanidad?



Absolutamente.
5 (62%)
Estoy feliz como está porque soy de los que aquellos que roba, viola y denigra a la humanidad.
2 (25%)
Me da igual porque estoy muy ocupado peinándome ridículamente, amenazando con suicidarme y viviendo sumergido en ñoñerías.
0 (0%)
Estás loco.
3 (37%)

Votos hasta el momento: 8

Disertación:
De la pasada encuesta podemos razonar que:
1. La respuesta típica y más aburrida, como decía mi amigo Velpister, es la más popular. Claro que esto no significa que cada una de esas personas que votaron por la primera entrada vivan acorde al radical absolutismo de la moral.

2. Que algunos desgraciados pueden ser sinceros. Por lo menos 2 de ellos.

3. Que ninguno de los votantes se considera a sí mismo frívolo o enagenado, lo que tal vez signifique que aquellos que entraron y no votaron pertenezcan a este renglón. Desde ese punto de vista, el tercero pudo ser, en gran medida, un ganador de esta encuesta.

4. Que un número considerable de mis lectores me considera un loco, desde el aspecto más noble de la palabra, hasta el más típico y aburrido (cita). Creo que esta opción, si incluímos a los visitantes que no respondieron porque pensaron "está loco", sería la gran ganadora de la encuesta.

Agradezco enormemente a quienes tomaron un momento de su tiempo para participar en lo que fue, en gran medida, una tonta elucubración del señor Costelo. Muchas gracias.

martes 20 de octubre de 2009

Los Pequeños Locos Lunáticos (Crazy Little Lunatics)



Crazy Little Lunatics es un proyecto comercial, gráfico y literario que he tenido en mente por mucho tiempo y que pienso, puede gustar a muchos si se dan las condiciones para su sano desarrollo. Por esto cuelgo este modesto texto de unos meses de edad aquí, para obligarme a continuar y para dar el primer paso, además, a mi intención inicial al crear este blog. Mi idea era la de crear una historia y, día a día, escribir un poco más de ella, para así crear un concepto más intenso para mis lectores y para mí mismo.


La vida actual es un gran engranaje destinado hacia la exterminación de la mente humana; yo, humano al fin, presento aquí mis blasones, con los que trataré de defender este castillo hasta la muerte u otro fin aún peor.




1. Neverland

El reformatorio para enfermedades mentales Neverland es conocido, más que como un lugar para la eliminación de patrones psicopáticos del comportamiento, como un asilo vacacional en el que los enfermos ocupantes derrochan el tiempo de manera ociosa en actividades raramente útiles o lucrativas. Los doctores son escasos y los enfermos variados y coloridos, las medicinas son huecos placebos y todo se rige bajo la mano de hierro del doctor Heriberto Schwok, director del centro psiquiátrico y, además, aburrido mercader de profesión.

Pero, a decir verdad, no siempre fue así para el venerable doctor Schwok, comenzó su carrera como un joven ilusionado, talentoso, lleno de grandes ideas, siendo demasiado amenazante para personas que no debía, y con su suerte truncada por otros, apenas pudo fundar este inútil centro psiquiátrico. Sus ilusiones de conquistar el mundo, junto al mundo de la mente, fueron mermando con los años y la conformidad se instaló definitivamente en la habitación de sus sueños.

Cada inquilino de Neverland presentaba características portentosamente definidas, como si más que un hospital, fuera un zoológico, una enciclopedia viva de enfermedades psiquiátricas, pavoneándose y dando muestra de un positivo avance… de la enfermedad, claro está. Nombrar y describir cada uno de estos casos será una tarea que sopesaré, y supongo, emprenderé para la correcta comprensión de los lectores.

Vanessa presenta un caso muy particular, dentro de las paredes diáfanas de su mente se ha formado la idea de que ella, en su totalidad, no es un ser humano, sino, más bien, una frambuesa.

Lucy es la paranoica de la casa, rubia, histérica y obsesionada con el fin próximo del mundo que, cada semana, tiene una nueva y preocupante causa. Hace alrededor de 6 semanas el fin se presentaba a través de los alienígenas que vendrían y exterminarían al raza humana. Hoy se terminará debido a que, en Haití, los espíritus malignos llamados a través de la magia “vudú” se encontraban a punto de despertar de su letargo y harían arder todas las casas humanas y se alimentarían de sus vísceras. En definitiva, ya sean ondas calóricas provenientes del espacio que asarán el mundo como un pavo al horno o salchichas mutantes provenientes de los alcantarillados que nos atragantarán con toxinas mefíticas hasta matarnos, su maniática creación de histeria colectiva es un derroche imaginativo nunca antes visto.

Pero no todos son pequeños histéricos inofensivos. Un pequeño grupo se encuentra en este asilo a razón de sus crímenes. De el análisis que desenlazó la ley por esa falta a sus normas y la imposibilidad de declararlos en sus cabales al cometer tal acto nació ese pequeño amasijo informe de demencia volátil.

La primera adquisición de este tipo fue una dama de negra cabellera y perturbada sonrisa que, según se leía en la hoja de ingreso al hospital psiquiátrico, había presentado complejos agresivos desde temprana edad, mutilando a sus muñecos y envolviéndolos con cuerdas de maneras que solo una mente perversa podría haber imaginado. No pasó mucho tiempo para que su actitud imperativa y su agresividad fueran percatados por su familia, los que sencillamente, y desconociendo el daño que luego acarrearía tal decisión, tomaron aquellas señales como simples juegos y esperaron que con la edad su actitud mejorara para bien. Los años pasaron y sus actos de torturan pasaron de muñecos a pequeños animales, y de allí, desde el punto de vista científico, llegaría hasta lo más temido. Logró raptar a un niño de su escuela y someterlo a penosas torturas hasta casi matarlo… a cosquillas, llenando su pequeño cuerpo de pellizcos, mordidas y arañazos. Por la vergüenza pública que acarrearía dar a conocer aquel hecho el muchacho no tuvo intenciones de hacer aquello público y las familias lo tomaron como un inocente acto infantil. Lo que desconocían era que ése era solo el comienzo. La búsqueda para satisfacer sus necesidades de tortura fue perpetua y lentamente evolucionaba hacia una psicopatía ominosamente

Un día llegó de la escuela un poco tarde con una gran caja de madera, nadie se preguntó qué traía en aquella raída caja. Entró a su cuarto raudamente y abrió su regalo excepcional: Una gran hacha, previamente afilada, que había pedido a través del internet gracias a unos ahorros que recolectó a base de astutos ayunos. El hacha refulgía hermosamente bajo la luz rojiza que incurría en su habitación por la ventana translucida, y limpia. Su locura había llegado ya al fondo del abismo de su alma oscura y estaba a punto de reventar el débil recipiente de aquel demonio sediento de muerte. Despedazó con el hacha la avejentada caja en la que llegó a sus manos y luego repitió, una y otra vez, la misma acción con toda su familia, sus tres perros, el gato de su hermana y algunos vecinos que, ignorantemente, pasaban cerca de aquella casa mancillada para siempre con los sucesos de ese fatídico día. Tenía apenas 15 años.

Ya han pasado siete años desde entonces y aquella criatura sigue paseándose por el patio de recreo de este sanatorio mental, con el sol de abril iluminándolo todo, llevando aún esa perturbada sonrisa y aquellos ojos vacios que desconocen la piedad.


Continuará...
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domingo 18 de octubre de 2009

Sombras perdidas en el abismo.

Primer Lugar renglón Poesía, Concurso Literario para Talleristas 2006. República Dominicana.


No sufran por mí
Sufran por lo que no existe y nunca existió
Pues de ellos esta hecho el reino de Dios
Y su florecer frustrado
Pues al nacer nunca nació
Y en su mentira anidó
Sin darse cuenta ni entender
Que el cielo es bello porque lo podemos ver.


La imagen del lobo es de mi autoría y es un personaje de la ya anteriormente mencionada historia de Cecily. Espero y sea de su agrado.

Mensaje a una mujer amada, en una noche gris, después de un día claro.

Dedicado al trigal que es mi reino.

Nacimos un día como hoy. Un día claro, puro y brillante. Crecimos bajo sombras tibias, bajo fuertes sauces. Rompimos cadenas invisibles que oprimían nuestras sinceras sonrisas, y aún hoy seguimos luchando contra lo que nos inhibe. La felicidad está en la palma de la mano, en la punta de la lengua, pero la mano está tiesa y la lengua poco cooperativa. Sin embargo esto es sólo una muestra clara de que, sin dudas, al final, conseguiremos ser felices, amada mía, y esto lo digo porque sé, tanto como tú, que nada perenne, hermoso y duradero nace de praderas cómodas. Allí todo se marchita alguna vez. La flor que nace en el pantano refulge con propia luz.

sábado 17 de octubre de 2009

"Muchísima gente se vuelve pesimista por haber financiado a optimistas."
Frase de C. T. Jones.

viernes 9 de octubre de 2009

Un ángel.

Pido disculpas a mis lectores por mi absolutamente ridícula velocidad de actualización. Si fuera por mí, actualizaría dos veces por día, pero supongo que la cabeza no me da abasto, aún siendo tan grande como ya és.

No suelo hablar de mí en mi blog, suelo mostrar partes de mí, cosa que es imposible de evitar cuando alguien lee algo que uno escribe. No me gusta hablar de mí, me gusta abrir ligeramente la puerta y esperar, tal vez como Castel, algún alma que pueda ver. Velpister, mi querido amigo artista, me ha alegrado muchas veces al pararse repentínamente frente a la puerta y abrirla.

Hace unos días conocí a través de mi mujer el nuevo video musical de Within Temptation, grupo de gothic metal que sobresale de entre el poblado género por la voz peculiar de la cantante y sus líricas sobrecogedoramente buenas. A través del tiempo he comprendido que los géneros musicales, cuando se habla de buena música, son futiles y no logran captar la esencia de las cosas, más bien la limitan a extremos imponderables. Me parece ridículo que alguien exprese "Ella no se ve gótica" o alguna de esas cerradas oraciones cuyo autor desconoce en verdad que tan cerrado tiene la mente para pensar tal disparate. La buena música no tiene prendas específicas, ni estilos, ni peinados, ni modas. La buena música es anacrónica y trascendente.

Pero bien, con la constante moda de "tener la mente abierta" cosa que en general el populacho no comprende y exagera, siempre recuerdo la frase "No tengas la mente tan abierta que se te caigan los cesos", no se puede aceptar todo, permitir todo, como si todo fuera arte, bueno o válido. La verdadera razón del conocimiento está ahí, en el criterio.

Within Temptation suavizó sus guitarras para este tema, en el que se incluye la voz invitada de Chris Jones, cantautor inglés de voz profunda, creando Utopia, una canción que trata sobre el mundo, lo que está mal en él y lo que aquellos que guardamos justicia en nuestros corazones sentimos al respecto. Qué hermoso sería poder cambiar el mundo con una canción.

Comencé a hacer un dibujo y, sin darme cuenta, terminé plasmamdo a un ente muy parecido al sujeto genialmente vestido del video musical de Utopia. Aquí se los dejo:

¿Qué era él? Un ángel, atado de manos, esperando poder ayudar a que esa utopía se haga real.

Sé fuerte, amigo lector, incorruptible. Aunque parezca una utopía, podemos hacer un mundo en el que estemos orgullosos de vivir.


Utopia, por Within Temptation, con Cris Jones.

The burning desire
to live your own free
It shines in the dark
And it grows within me

You’re holding my hand but you dont understand

So where I am going, you wont be in the end

I’m dreaming in colors

Of getting the chance

Of dreaming of trying the perfect romance

The search of the door, to open your mind
In search of the cure of mankind
Help us were drowning
So close up inside
Why does it rain, rain, rain down on utopia?
Why does it have to kill the idea of who we are?
Why does it rain, rain, rain down on utopia?
How will the lights die down, telling us who we are?

Im searching for Answers not given for free
your hurting inside, is there life within me?

You’re holding my hand but you don’t understand
So you’re taking the road all alone in the end
Im dreaming in colors, no boundaries are there

Im dreaming the dream, and Ill sing to share
In search of the door, to open your mind
In search of the cure of mankind
Help us were drowning
So close up inside
Why does it rain, rain, rain down on utopia
Why does it have to kill the idea of who we are?
Why does it rain, rain, rain, down on utopia?
And when the lights die down, telling us who we are

Why does it rain, rain, rain down on utopia
Why does it have to kill the idea of who we are?
Why does it rain, rain, rain down on utopia
And when the lights die down, telling us who we are
Why does it rain?

Y para los que no son muy diestros en la lengua de Shakespeare:

El ardiente deseo
de vivir libremente
brilla en la oscuridad
y crece dentro de mi.

Sostienes mi mano
pero no entiendes,
así que a donde vaya
no estarás al final.

Sueño en colores,
en tener la posibilidad
de soñar que intento
un romance perfecto;
la búsqueda de la puerta
para abrir tu mente,
en búsqueda de la cura para la humanidad.

Ayúdanos, nos estamos ahogando
muy dentro nuestro.

¿Por qué llueve, llueve, llueve en utopia?
¿Por qué tiene que matar la idea de quiénes somos?
¿Por qué llueve, llueve, llueve en utopia?
y cuando las luces se apagan diciéndonos quiénes somos.

Busco respuestas que no se dan gratuitamente
dueles adentro, ¿acaso hay vida en mí?

sostienes mi mano pero no entiendes,
entonces tomas el camino por tí solo al final.
Sueño en colores, no hay ataduras allí.

Sueño el sueño, y cantaré para compartirlo
en búsqueda de la puerta
para abrir tu mente,
en búsqueda de la cura para la humanidad.

Ayúdanos, nos estamos ahogando
muy dentro nuestro.

¿Por qué llueve, llueve, llueve en utopia?
¿Por qué tiene que matar la idea de quiénes somos?
¿Por qué llueve, llueve, llueve en utopia?
y cuando las luces se apagan diciéndonos quiénes somos.

sábado 3 de octubre de 2009

Teníamos (Despedida a un caballero).


Tenía una barba cervantesca. Ojos vivos y negros.
Tenía el cabello canoso y largo
y una delimitada calva que lo hacía ver como un mosquetero anciano.
Tenía vida en sus pasos; de muchos días caminados.
Hablaba con la verdad.
Tenía negros discos en llamas del pasado.
Los recordaba todos,
y tenía, sobre todo, un gran corazón.
Pero lo tenía, ya no lo tiene, así como lo teníamos y ya no está.
un mar que emanaba como mil ríos desde el armario de las toallas
despidieron lo que fue y será en nuestras memorias:
el quinto mosquetero, aquel que blandía como un sable su poderosa sonrisa.

jueves 1 de octubre de 2009

En la noche


No es que sea creído, pero estoy seguro que la luna me guiña el ojo cuando sale a pasear sin su marido.

domingo 27 de septiembre de 2009

Historia de un hijo pródigo.


Cuando finalmente lo comprendió, ya no hacía falta.

domingo 20 de septiembre de 2009

Tengo dos pies izquierdos... en una gaveta.

Dulces sueños.

"Buenas noches, señor extraño. Espero mañana volver a verle y podamos juntos mantener nuestra esperanza de un mañana mejor."

"¿Has visto aquella estrella fugaz surcando el negro abismo de los cielos? Es nuestra esperanza que arde y le recuerda este mundo su inmortal mortalidad."

lunes 14 de septiembre de 2009

Pero vivo.
Costelo Landró sin inspiración alguna.

sábado 12 de septiembre de 2009

Costelo Landró está tan cansado de estar cansado.

jueves 10 de septiembre de 2009

La vida suele dar jamones a los vegetarianos.

jueves 3 de septiembre de 2009

Genoah, el valeroso.

Dedicado al amigo poeta David González, hombre de muchos anillos que nunca da su brazo a torcer. Porque todos somos algo como Genoah, pequeños seres humanos, luchando contra el destino.



En los inicios del mundo, la voluntad suprema creo a un ente del cual luego tomó su forma física propia. Este ente, frente a todos los seres, se sintió superior, y esta superioridad le dio poder, por sus voluntades, para alterar el orden y tesitura de lo etéreo en el universo. Cada eclipse, estos seres hacían grandes ofrendas malsanas al padre supremo, sacrificando a sus críos y los críos de los seres a los que consideraban inferiores, transmutándolos en sirvientes de sus designios. Estos reyes egocentristas se autodenominaron humanos y tomaron esta palabra como sinónimo de virtud, todo pergeñado a su voluntad, todo obra de la fuerza que ejercían sobre el universo que les había creado.

Genoah era uno de esos, seres de la voluntad, cuyo universo gira en torno. Él acudía diariamente al tope de la gran montaña Dehorlí, cuyos deseos le habían bautizado de esa manera, a sentirse un poco más cerca del éter y entregar sus ofrendas al creador de toda sapiencia. Todos los días, a una hora contrastante en símil, Genoah recorría aquellos senderos abruptos y al alcanzar aquella cima ensimismada sentía cumplidos los designios de su padre eterno.

Un día, después de cuarenta años de rutinaria adoración, sintió el impulso inapelable de viajar, por las pétreas construcciones naturales, hacía una dirección azarosa, pero que él sabía llevaba a un destino de gloria. Gloria, buscada y amada, y ¿Qué gloria sería mayor a la entregada desde el cielo? Continuó sin tregua. El deber era más fuerte que el hambre, la sed, el calor; también mayor a aquella fuerza mágica del creador que impulsa los objetos hacia la tierra para que no podamos tocar siquiera el cielo en el cual habita. Los hombres, pensaba Genoah, existían para desarrollar el derecho a pisar aquel sempiterno azul, y a tal objetivo iban destinados sus esfuerzos, sus aspiraciones, cada día de su vida. Así, Genoah escalaba, surcaba, tramaba el contorno de sus sueños en medio de los picos terrosos y el patetismo de lo no habitado.

Esa mañana al despertar, entreabrió los ojos con lentitud, temiendo tal vez que no se abrieran. Se miró, mancillado, raspado hasta los tobillos. Sus pies mugrientos y manchados de sangre coagulada habían casi perdido toda sensibilidad. Sus ojos se encontraban en mal estado por igual. La luz en aquellos altos parajes era inadmisible y parecía reluctarle. ¿Acaso el cielo le despreciaba aún después de su vida de sacrificios y dolor? Sus manos ya carecían de carácter humano, su piel fue casi calcinada por el sol, y los buitres protervos se jactaban superiores en su cara. Ira, recelo, odio. ¿Cómo pudo Genoah, tan valiente, ser abandonado a su suerte por el señor? Trepó una empinada roca desde donde podría alcanzar, al fin, la cima más alta. La cima que toca el cielo.

La victoria estaba asegurada, se incorporó sobre el vestigio de roca e inhaló el aire sagrado. Miro el paisaje, la forma mística en que todo lucía tan pequeño, y comprendió por qué el padre eligió aquella fortaleza azulada como morada. Desde aquí, cualquier hombre podría sentirse dios, cualquier dios podría sentirse rey, cualquier rey podría sentirse alabado y poderoso con tan solo aquella perspectiva del todo.

El viento arreció con violencia, su cuerpo se sintió tambaleante ante la nueva adversidad. Estaba cansado, exhausto, en el límite de su humanidad, besando los pies del desenfreno y el caos. Se sostuvo cono pudo, pero sus manos y pies no reaccionaron coordinadamente. Aquel improvisado tifón le arrancó de aquella cima y lo llevó lúdicamente veinte metros contra una roca conocida, una de las tantas a las que se había aferrado con esperanza. Su cuerpo se despedazó, pero aún continuaba con vida, observaba todo el escenario carmín y se percató de algo que hubiera deseado saber con antelación: los caminos de la gloria desembocan fatalmente en un féretro sanguinolento, en un negro agujero en la herrumbrosa tierra, en una caída desde el tope del mundo, desde donde dios observa su reino. Genoah, embullido en aquel dolor de huesos y carne, creyó vislumbrar la aparición de alguien o algo, nacido de aquella luz incandescente, frente a su mórbida figura. Genoah le observó largamente hasta tomar fuerzas y decir en una mezcla de llanto y desesperación:

-¿Eres tú la prueba de mi victoria? ¿Eres tú, ángel amado, luz segadora, la prueba de que merezco un lugar entre los tuyos en el reino del señor?

El ángel le miró con cierta mescolanza de convalecencia y vergüenza, respondiendo, en armonía resonante:

- ¿Quién ha sido el responsable de su ceguera, Genoah? Dios no otorga cielo a los de tu clase. Nuestro padre eterno no ha pensado en ningún destino fuera de este mundo para ustedes, hijos, esencia del divino. ¿Por qué ha decidido engañarse? Gracias a ello su existencia ha sido en extremo interrumpida. Su carne ahora será alimento de buitres y sus huesos se volverán polvo de las montañas. Ahora, gracias a su ofuscamiento, Genoah dejará de ser.

Los ojos de Genoah se llenaron ahora de lágrimas y sangre.

-¿Entonces mis acciones no fueron guiadas por ningún atisbo de eternidad? Si todo fue un juego de mis sentidos, sin duda he de ser el mayor de los idiotas.

Para lo que el ángel respondió.

- No sea tan duro con usted, pues la naturaleza del hombre se balancea entre sus sentires exteriores, los sentires blasfemos, e interiores, aquellos sentimientos que lo condenan. El hombre es un ser inconforme que siempre busca lo que está más allá de la cordillera. Usted no es el mayor de los idiotas. Es simplemente humano. Sus acciones fueron guiadas por la curiosidad y esa curiosidad logrará grandes cosas a través de los siglos. Pero usted y su camino terminan aquí, Genoah. Olvídese de vivir, pues su camino erró y perdió su oportunidad sobre la tierra. Ahora su energía se dispersará y regresará al caos para continuar el ciclo interminable de novelesca entretención.

La sangre emanaba en increíble cantidad. Genoah Terminó agazapado en un lago carmesí y cuando las palabras del ser concluyeron, parecieron condenarle a la oscuridad de la muerte. Genoah no volvería a este mundo, Genoah murió y desvaneció para siempre. Nadie recordaría a Genoah y así, él perecería verdaderamente en la eternidad.



Fin

Los sabios: