Para usted, mi lector:

"Y los ángeles etéreos rehuyeron a sus hermanos abismales y con hipócrita agonía arrancaron sus extremidades anadeantes y consumieron sus esperanzas de llegar algún día al lugar del que fueron echados como despojo divino. Lo bueno es que, aún en el fondo, pueden haber momentos plácidos."

domingo, 18 de octubre de 2009

Mensaje a una mujer amada, en una noche gris, después de un día claro.

Dedicado al trigal que es mi reino.

Nacimos un día como hoy. Un día claro, puro y brillante. Crecimos bajo sombras tibias, bajo fuertes sauces. Rompimos cadenas invisibles que oprimían nuestras sinceras sonrisas, y aún hoy seguimos luchando contra lo que nos inhibe. La felicidad está en la palma de la mano, en la punta de la lengua, pero la mano está tiesa y la lengua poco cooperativa. Sin embargo esto es sólo una muestra clara de que, sin dudas, al final, conseguiremos ser felices, amada mía, y esto lo digo porque sé, tanto como tú, que nada perenne, hermoso y duradero nace de praderas cómodas. Allí todo se marchita alguna vez. La flor que nace en el pantano refulge con propia luz.
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