Para usted, mi lector:

"Y los ángeles etéreos rehuyeron a sus hermanos abismales y con hipócrita agonía arrancaron sus extremidades anadeantes y consumieron sus esperanzas de llegar algún día al lugar del que fueron echados como despojo divino. Lo bueno es que, aún en el fondo, pueden haber momentos plácidos."

domingo, 26 de abril de 2009

Nadie conoce estas calles como yo



¿Quién vendrá a rescatarnos entre estas cuatro paredes de perdición?
estas cuatro paredes de perdición que son la calle, la oscuridad, la maldad y la modernidad.
En estas cuatro paredes hay de todo, menos libertad.
¿Dónde están los navíos y las anclas, el orgullo y la masculinidad de la justicia?
El barco pirata perseguía todo, menos estas paredes de bendición que ya no están.

Nuevamente quedamos atrapados, escapando apenas con la dulce ilusión de lo no presente.
No queres más calles oscuras sin vida,
ni más oscuridad fingida.
No queremos más maldad en nuestros corazones,
ni en los perdidos vagones del tren de nuestras almas.
No queremos más floreros vacíos, ni más flores de plástico.
No queremos más humo furibundo.
No queremos campos sin flores, ni ramas sin nidos.
No queremos más mustios rosales.
Para qué este hueco sentimiento de modernidad.
¿Ya todo está inventado?
se pregunta la muerte, mientras se burla de su nueva víctima,
un pobre transeunte que paseaba alegremente por la acera.

Sábado, 25 de abril de 2009. Costelo Landró
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